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Me llamo Píxel, Smart Píxel

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De en

Inicialmente el píxel no era más que un punto invisible al ojo humano, la superficie más diminuta de las que componen una imagen y que se define por su brillo y color. De hecho, la palabra viene del inglés “pix” (pictures, que significa imágenes) y “element” (de elemento). Esta diminuta partícula invisible al ojo humano lleva un código de color que le permite formar una imagen conjuntamente con otros millones de píxeles.

La posibilidad de tener una llamada a una URL en un ínfimo punto invisible dio lugar a ampliar sus posibilidades y permitió integrar con el tiempo una codificación compleja a través del enlace en el píxel que le permitiera trasladar información útil para el análisis del comportamiento de cualquier usuario.

El Píxel se transformó rápidamente en un agente encubierto, un James Bond del ciberespacio, invisible pero inevitable para la navegación online y su análisis. En realidad, aunque se siga llamando como en el origen, el código de conversión, tag de remarketing o código Analytics, ya no son píxeles en su estricta definición, sino códigos insertados en el lenguaje HTML de cada página.

La idea siempre ha estado ahí. ¿No habría una forma más sencilla de hacer remarketing?

La implementación de numerosos códigos de remarketing para construir combinaciones, que excluyan o incluyan a usuarios objetivos en función de las páginas visitadas, implicaba generalmente un largo trabajo por parte del web máster y una difícil aceptación en general por parte del cliente.

Pero por fin en julio de 2012, Google desarrolla un nuevo concepto con Double Click Ad Exchange. El remarketing revive con un agente más sigiloso, fácil de colocar, al añadir un pequeño fragmento de código en todas las páginas de un sitio web.  Se puede colocar la etiqueta de remarketing fuera del body, por ejemplo en un pie de página que tengan en común todas las páginas, y listo.

Se crearán las listas de remarketing para cualquier página de la web en cuestión.

Se acabaron los días en los que implementábamos una codificación distinta en cada página relevante para nuestro público objetivo. Píxel, ahora es Smart Píxel, y nos transmite información fiable sobre la navegación del usuario, lo que permite perseguirle de forma más eficiente usando los datos disponibles en Google Analytics.

Para implementar una campaña de remarketing, hemos de crear una lista de remarketing con las combinaciones de usuarios que visitan la web. Estos son identificados a través de la cookie anónima. Luego sólo falta elegir dentro de las páginas visitadas los usuarios que nos interesa poner en la diana.

El Smart Píxel del que tanto se habla últimamente no es más que una forma mejorada de rastreo. Con una sola etiqueta que se implementa de golpe en todas las páginas web, podemos crear listas y combinaciones de remarketing sin necesidad siquiera de introducir un nuevo píxel. Con Smart Píxel se pueden definir las listas de remarketing simplemente mediante filtros sobre las URLs del sitio web. ¡Eso sí que es Inteligencia, y me río de la CIA! Es una gran solución especialmente para el sector e-commerce.

El día de probarlo, sabréis hacer la diferencia entre lo anticuado y lo innovador. Y tal y como evolucionan permanentemente las aventuras de James Bond, conviene también renovar el tracking online.

Así pues, el día que conocí a Smart Píxel me acordé de cuánto necesitábamos este cambio y pensé que el remarketing entraba en una nueva era: ¡La nueva licencia para rastrear!

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