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La moda de los 80 y los enlaces no son tan diferentes

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De Elena Rey en

No conozco a nadie en su sano juicio que mire sus fotos de los años 80 y se vea bien. Es más, si tienes algo de vergüenza ni siquiera te gusta que nadie las vea.

Pelo frito, hombreras enormes, pantalones ajustados, muñequeras con pinchos, sombra de ojos azul o verde, tupé… y si podías ponerte todo junto, mucho mejor. Era la moda. Pasabas horas ante el espejo para lograr el mejor look y te veías realmente bien.

La moda de las hombreras duró incluso algo más y a principios de los 90 todavía molaban. Mis amigas y yo íbamos a la piscina con hombreras de quita y pon en la camiseta :)

Hombro al descubierto, bien. Hombro con camiseta, solo con hombrera.

Luego la moda fue cambiando. Los 90 nos hicieron elegantes, nos alisamos el pelo, el maquillaje empezó a ser más discreto y la medida de nuestros hombros nos parecía normal. Y, de repente, nos dimos cuenta de lo mal que estábamos con aquellos modelitos imposibles.

Y la moda sigue su curso. Si hace unos años nos hubieran dicho que íbamos a llevar las botas por fuera de los pantalones, nos habríamos reído mucho. Eso era cosa de las SS.

Los cambios en la moda fluyen naturalmente y los aceptamos con alegría, renovamos el armario, encontramos nuestro look favorito y mantenemos algunas prendas de temporadas anteriores que sean atemporales. Aquellas que nos encantan pero que ahora son un atentado contra el buen gusto, las guardamos en el armario con la esperanza de que vuelvan a llevarse, aunque en el fondo sabemos que nunca volverán a salir de ahí.

Google también cambia. Mucho más que la moda, el algoritmo de Google cambia unas 500 veces al año. Al igual que sucede con la moda, en ocasiones es un capricho, y muchas otras veces sólo pretende evolucionar a mejor.

Entonces, ¿por qué hay quien acepta decir adiós a algunas de sus prendas favoritas que han pasado de moda y les cuesta tanto desprenderse de antiguas formas de conseguir enlaces? ¿Por qué dicen  denim y se han olvidado de los pantalones vaqueros, y se empeñan en seguir hablando de linkbuilding?

En el mundo del SEO los 90 son como los 80 en la moda. Todo era excesivo y cuanto más, mejor. Cuantas más palabras clave tuviera una página, mejor. Si podías conseguir 100 enlaces en dos días, mejor. Directorios, artículos con dos o tres enlaces, palabras sin sentido… todo molaba y era efectivo. Las páginas conseguían buen posicionamiento rápidamente.

Entonces llegó Florida. En 2003 Google lanzó la primera actualización que hizo que muchas páginas perdieran posicionamiento de repente e hizo que el linkbuilding perdiera todos sus artificios. Fuera hombreras, fuera maquillaje, fuera cardados. Fuera palabras clave a lo loco, fuera enlaces rápidos.

Desde 2003 la relevancia de la página ha ido cobrando más y más importancia. Los enlaces son muy importantes pero si son de buena calidad y llegan de forma natural. ¿Cómo conseguimos esto? Creando páginas interesantes, que tengan algo que contar, con contenido innovador, buenas y bonitas, y complementándolo con estrategias en las redes sociales, con eventos que hagan que la gente te conozca y hable de ti, generando visibilidad…

Madonna-actual

Resulta absurdo que una página reciba miles de enlaces si no tiene nada bueno que ofrecer. Llegará Google, seguirá todos los enlaces que llegan a una página, verá la página y se dará cuenta inmediatamente de que se está jugando sucio y los enlaces no son naturales. Si nadie quiere ver esa página, menos aún querrán enlazarla.

Piensa en esa chica que te gusta tanto nada más entrar en una discoteca. Puede llevar muchos complementos, un peinado bonito y mucho maquillaje. Te acercas, atraído por todo eso y contarás a todo el mundo cuánto te gusta. Pero luego no tiene conversación, no sabe bailar, no se ríe, no tenéis nada en común, su modo de vestir no concuerda con su personalidad… ¿de qué han servido las horas que ha pasado frente al espejo? Los enlaces que te llevan a ella son artificios que realmente no sirven para nada, la realidad bajará a esta chica de su primera posición a ser la última en tu lista de favoritas.

A la chica simpática, que se cuida, que cuenta buenos chistes y sabe bailar, se pone algún complemento, hace que tus amigos te hablen bien de ella, sube unas fotos que te fascinan en Instagram y organiza una fiesta de cumpleaños a la que invita a tus amigos y enemigos, te acercarás de forma natural y te gustará mucho, de verdad. Entonces comenzarás a contarle a todo el mundo cuánto te gusta.

El segundo proceso es más lento, pero más bonito y, sobre todo, mucho más efectivo.

Ahora que estamos comenzando 2014, y todos hemos puesto tantas esperanzas en él, es el momento de que dejemos de pensar que los viejos tiempos volverán. El pelo frito nunca volverá a quedarnos bien, miremos hacia adelante. Gustar por lo que eres es mucho mejor que por lo que aparentas.

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